Rueda de prensa

Rueda de prensa. Martes 16 / 01 / 2018

La industria turística crece exponencialmente en Madrid sin que las políticas públicas estén interviniendo para hacerla compatible con la defensa de los derechos básicos de los habitantes de la ciudad. El turismo de calidad y sostenible es el que disfruta de una ciudad vivida por sus habitantes, la ausencia de políticas de planeamiento (urbanístico, económico, medioambiental) capaces de anteponer las necesidades de la población residente a los deseos de la población flotante, está generando contradicciones que empiezan a ser insostenibles. Son más visibles en la zona central pero afectan a toda la ciudad. Un centro especializado en turismo y servicios tiene también consecuencias muy indeseables en los barrios periféricos.

Efectivamente, Centro es el distrito de la capital con la capacidad de carga más saturada, la multiplicación del número de alojamientos turísticos se acelera y es motor de una nueva burbuja que está disparando los precios de la vivienda, tanto en alquiler como en compra. La población es expulsada a otras zonas, la especulación se contagia y la burbuja se va exportando hacia la periferia.

El derecho a la vivienda queda, por lo tanto, cada vez más lejos, cuando se invaden hasta los espacios más privados como son nuestros edificios residenciales, donde se meten los alojamientos turísticos causando inseguridad a los vecinos (entrega de cientos de llaves del portal al año a desconocidos), con hacinamiento en la viviendas, ruidos y abuso de los espacios comunes. Según la doctrina del Tribunal Europeo de Derecho Humanos “El individuo tiene derecho al respeto de su domicilio, concebido no solo como el derecho a un simple espacio físico sino también a disfrutar, con toda tranquilidad, de dicho espacio.

Además, mientras los barrios de Centro se van convirtiendo en el espacio de ocio y compras por excelencia de toda la ciudad, las dotaciones públicas que hacen posible el sostén de la vida diaria de la gente (espacios de educación infantil, centros de mayores, zonas verdes, equipamientos deportivos) siguen siendo absolutamente insuficientes. Los derechos sociales se vuelven, por lo tanto, cada vez más difusos.

Un centro que se despuebla pero sigue necesitando trabajadores que acudan a diario incrementa la necesidad de transporte -tanto público como privado- desde la periferia y convierte en inútiles todos los esfuerzos de reducción del tráfico, de consumo energético y de contaminación. El centro queda como lugar de acceso privilegiado y los barrios limítrofes se convierten en zonas de tránsito o de aparcamiento.

Por último, si la precarización laboral se está transformando, en general, en una fábrica de trabajadores pobres y sin derechos, el sector turístico, monocultivo económico en el distrito Centro, solo crea empleo por debajo del crecimiento real del turismo y un empleo que es, además, precario, temporal, parcial y de bajos salarios, además de caracterizado por un alto porcentaje de prácticas fraudulentas. Los derechos laborales se escurren, también, tras el brillo de la ciudad-escaparate. 

Los vecinos y vecinas de Madrid somos acogedores, nos gusta que otras gentes conozcan y disfruten de la ciudad que amamos, y entendemos los beneficios económicos de un turismo como actividad sostenible. También queremos poder seguir viviendo y disfrutando de ella. Poder cuidar nuestras calles y plazas, nuestro patrimonio histórico, nuestras maneras de vivir y nuestros recursos para que estos no sean solo fuente de beneficio privado, sino también y, por encima de todo, espacios y posibilidades de convivencia. Porque nuestra ciudad no está en venta y nuestras vidas tampoco. 


Por todo ello, proponemos la redacción de un Plan Especial de Ordenación Turística de la Ciudad de Madrid (PEOTmad) y, hasta la aprobación de dicho plan, una moratoria en la concesión de licencias a todo tipo de plazas turísticas. 

Plan Especial de Ordenación Turística de la Ciudad de Madrid (PEOTmad)

El PEOTmad supondría la apertura de un proceso participativo abierto a todos los agentes interesados en el diseño de un plan de desarrollo turístico sostenible, esto es, compatible con el derecho a la ciudad de los y las habitantes de Madrid. Este proceso permitiría inaugurar un periodo de análisis y debate, que habría de culminar con la redacción del Plan Especial. Permitiría, más concretamente:

  • Estudiar en profundidad la situación actual de la industria turística en  nuestra ciudad, con datos reales en vez de estimaciones
  • Establecer las medidas adecuadas para regular la actividad turística en la ciudad, evitando efectos no deseados tanto para los residentes como para los visitantes
  • Descentralizar el alojamiento turístico para evitar "monocultivos" en determinadas zonas y beneficiar de los efectos económicos positivos del turismo a otros barrios no saturados.
  • Evitar perjuicios a agentes que promueven alojamientos turísticos y quizá  en el futuro cercano incumplan normativas.

Moratoria en la concesión de licencias a todo tipo de plazas turísticas. 

  • La moratoria se prolongaría durante todo el proceso participativo de debate y redacción del Plan Especial y terminaría con la aprobación del mismo.
  • La moratoria afectaría a todo el conjunto de plazas turísticas (viviendas turísticas, hoteles, apartamentos, pensiones, hostales, hostels…) que aún no dispusieran de licencia en el momento de su inicio (y que por tanto se encuentran en situación de irregularidad).
  • Se aplicaría, para empezar, al distrito Centro, actualmente el más afectado en su capacidad de carga,. Ahora bien, si la meta es el desarrollo de un plan que impida los efectos perversos que la industria turística puede generar (y genera) cuando se convierte en monocultivo, el camino no puede pasar, de ninguna forma, por desplazar el problema de unos distritos a otros, de unos barrios a otros, de unos madrileños a otros. Por eso el hecho de comenzar pidiendo la moratoria para un solo distrito no debería traducirse en ningún tipo de zonificación de la ciudad, sino que habría de impulsar, por el contrario, la extensión de la misma a todos los distritos de la ciudad que la considerasen necesaria.
  • La moratoria afectaría a todo el conjunto de plazas turísticas (viviendas turísticas, hoteles, apartamentos, pensiones, hostales, hostels…) que aún no dispusieran de licencia en el momento de su inicio (y que por tanto se encuentran en situación de irregularidad).
  • Durante la moratoria habría de aplicarse la normativa vigente (Decreto 79/2014 de la Comunidad de Madrid, Normas Urbanísticas del Ayuntamiento de Madrid y demás requisitos aplicables a las empresas) para cerrar todos las viviendas y apartamentos turísticos que la estén incumpliendo.
  • Inspeccionar  la situación de todos los pisos para uso turísticos existentes, aplicando la normativa tanto de la Comunidad de Madrid como del Ayuntamiento y procediendo al cierre de los que estén ocupando viviendas en edificios de uso residencial según el Plan General de Ordenación Urbana.